La lectura de este manifiesto me ha hecho reflexionar profundamente, actualmente asistimos a un verdadero deterioro del sistema educativo que se une a la sensación generalizada por parte de profesionales de la educación de que estamos infravalorados.
Es por ello, que son muchas las cosas que se deben cambiar y por esta razón surge este documento. En mi opinión, hay cosas en él con las que estoy totalmente de acuerdo y otras que no concuerdan del todo con mi forma de pensar.
El tema de ampliar la longitud del bachillerato me parece interesante, es necesario crear un bachillerato de calidad, sin embargo la forma de justificar esta afirmación me parece muy dura. Todos tenemos derecho a no sentirnos discriminados y a querer aspirar a un nivel de estudios mayor, y si bien debemos mejorar la calidad, nunca debemos perder de vista a sectores menos afortunados.
Observo muy interesante la defensa de la necesidad de disciplina en las aulas y es cierto que esta disciplina debe asentarse en el respeto a los profesores, por ello debemos de concienciar a la población para poner en práctica este respeto; y a los maestros para que colaboren actuando correctamente para merecer este respeto, pues también son necesarios profesionales formados y válidos.
El centro de estudios debe de ser considerado como un lugar de trabajo, ya que en parte prepara para el mundo laboral a muchos ( aunque para otros sea un camino a estudios superiores); pero crear pruebas al final de la ESO y el Bachillerato me parece excesivo, pues creo que los objetivos y contenidos son alcanzados y no son necesarias más pruebas una vez se ha decidido que un alumno promociona.
El punto cuarto me deja totalmente asombrada, creo que es necesaria cierta formación pedagógica para ejercer cualquier cargo relacionado con la enseñanza, y que los futuros profesores necesitan formación pedagógica sin duda. Al mismo tiempo esto se relaciona en gran medida con mi punto de vista respecto al punto quinto, los maestros relamente deben de ser personas formadas, y por tanto se debe valorar el saber.
Por último, la propuesta de crear una ley educativa común , apolítica y que nos represente a todos es lo ideal, pero no estoy de acuerdo con prescindir de lo que pueda aportar la pedagogía.
Es por todas estas razones que en ningún momento durante la lectura del manifiesto he sentido la necesidad, ni desarrollado al voluntad de adherirme al manifiesto, ni me he sentido identificada con las cosas que se están pidiendo en él.
